La paradoja de la magnolia. Magnolia Eléctrica nace de una flor que puede sentirse suave, bella y transparente, pero al mismo tiempo imponente. La fragancia explora esa dualidad y lleva la magnolia hacia un territorio más intenso, vivo e inesperado.
Una magnolia electrificada. La transparencia fresca y limpia de la magnolia se encuentra con la pimienta Timut de Nepal y el galbano. El contraste introduce tensión y una vibración especiada y frutal que construye su faceta eléctrica.
Luz + oscuridad. La magnolia conserva su luminosidad mientras la cera de abeja, el cuero, las maderas ambaradas y el guayacán revelan un fondo más oscuro, intenso y ligeramente animal.
El olor de la tierra después de la lluvia. El petrichor aporta una sensación mineral, húmeda y viva. El vetiver prolonga esta conexión con la tierra desde una faceta fresca y ligera, creando un contraste entre humedad, raíz y flor.
Una textura polvosa y dulce. El absoluto de magnolia y el benjuí de Laos aportan una sensación polvosa y ligeramente dulce. Un toque de vainilla suaviza el fondo sin quitarle potencia.
Frescura limpia + potencia. Los almizcles transparentes mantienen una sensación limpia y luminosa hasta el fondo, mientras el ámbar, el cuero, el copal y las maderas construyen profundidad. El resultado es una frescura potente atravesada por claroscuros.