Una magnolia llevada hacia la oscuridad. Magnolia Nocte parte de la magnolia, pero no busca interpretarla desde su faceta fresca y chispeante. Imagina una magnolia oscura, sensual y profunda, conservando la luminosidad de la flor mientras revela una faceta inesperada.
Una flor construida con otras flores. La magnolia de China se combina con rosa absoluta de Bulgaria y jazmín absoluto del norte de Egipto. El jazmín aporta volumen y una textura compleja, con facetas de cera, frutos secos y durazno que enriquecen el corazón floral.
Oscuridad sin perder transparencia. El corazón de patchouli aporta profundidad terrosa y sombría, mientras el sándalo, el incienso y el cipriol llevan la composición hacia un territorio más oscuro. Los almizcles transparentes equilibran esa profundidad y permiten que la sensación limpia y luminosa de la magnolia permanezca hasta el fondo.
Un caramelo polvoso y sensual. La vainilla, el caramelo y el benjuí de Laos aportan una textura cremosa, resinosa y ligeramente polvosa. La cera de abeja suma calidez y densidad sin apagar la flor.
Fruta para llevar la magnolia al presente. La frambuesa aporta una faceta más contemporánea, mientras el jugo natural de mandarina introduce una salida jugosa y adictiva. Bergamota y naranja amarga aportan el contraste fresco antes de revelar el lado más profundo de la composición.
Una flor entre la luz y la noche. Azafrán, canela, patchouli e incienso transforman la luminosidad natural de las flores. Una magnolia que sigue siendo radiante, pero ahora es sensual, profunda y nocturna.