Del árbol al papel. Del papel a la piel. Piel de Papel imagina que los árboles se convierten en páginas capaces de guardar historias. Papyrus, sándalo, musgo y resinas construyen esa conexión entre árbol, papel y materia.
Historias que se quedan impregnadas en la piel. Habla de las historias que leemos, las que escribimos y, sobre todo, las que construimos sobre nosotros mismos. Algunas desaparecen. Otras permanecen como una huella.
Una segunda piel. Una gran presencia de almizcles blancos transparentes crea una sensación etérea, limpia y cercana al cuerpo. Vainilla, ámbar y sándalo se funden con ellos hasta hacer que la fragancia se sienta más como piel que como perfume.
La textura del papel. Papyrus, lirios, benjuí y vainilla construyen una sensación seca, suave y polvosa. El Cashmeran aporta textura y profundidad, como si el papel adquiriera volumen sobre la piel.
Claroscuro. La dulzura de la vainilla y el benjuí convive con azafrán, cuero y ron. Jazmín, flor de naranjo y mimosa introducen flores blancas y amarillas, algunas luminosas, otras melosas y ligeramente animales.
Suave sin ser inocente. Su fondo es cremoso, ambarado y envolvente, pero el cuero, el azafrán y las facetas animales de las flores introducen profundidad y contraste.